COBERTURAS METRO

Puscifer Normal Isn’t Tour

9 April 2026 - 04:40
Por joselyntello

Por: Alvaro Ona

@iamalvaroona

Siempre ha habido algo deliberadamente excéntrico en Puscifer; sin embargo, en esta gira, esa inquietud se percibe menos como un mero estilo y más como una declaración de principios: un reflejo oscuro y teatral del mundo al que *Normal Isn’t* fue concebido para confrontar.

El cantante Maynard James Keenan fundó Puscifer, concibiéndolo como un proyecto de carácter más teatral y conceptual que su trabajo creativo con las bandas Tool y A Perfect Circle.

Desde el instante en que irrumpe el pulso inicial de Thrust, el espectáculo se adhiere plenamente a la filosofía del álbum, la cual prioriza la tensión por encima de todo. El tema —conocido por su intensidad de desarrollo gradual, cobra una agudeza aún mayor en directo y prepara el escenario para esa postura casi confrontativa que se establece entre Maynard James Keenan y Carina Round. Junto con la pérdida de la civilidad, la agresividad cotidiana y la obsesión tóxica por consumir noticias catastrofistas.

Keenan es conocido por exigir al público que preste atención y no utilice sus dispositivos durante sus conciertos. Este mensaje se integró en el espectáculo del sábado mediante un video de estilo cómic en el que Black y Grey exigían reiteradamente al público que pronunciara el juramento: «Entiendo».

La primera parte del espectáculo alcanzó su punto álgido al dar paso a The Remedy, esta combativa canción brindó a Round y a Keenan (aún encarnando a Grey y Black) la oportunidad de enfrentarse mutuamente.

Sin embargo, para el segundo acto, Puscifer tomó un rumbo diferente, ofreciendo una sensación de renacimiento y esperanza, abriendo con The Humbling River, Puscifer reafirmó el valor de la humanidad frente a las fuerzas que intentaban degradarla. El nuevo tema Impetuous y el ya clásico Grand Canyon profundizaron en esa temática, desterrando el miedo y abrazando la curiosidad; la compasión sustituyó a la crueldad.

Aunque no fue la última canción de la noche, Grand Canyon se perfiló como el intento de Puscifer de dar respuesta a los impulsos distópicos de «Normal Isn’t». La exaltación que la canción hace de ser testigo de la majestad, constituyó una réplica a aquel lamento empapado de miseria —esa lucha por resistir la tentación de asesinar a la próxima persona que nos moleste— con el que había dado comienzo la velada.

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